¡Albricias!

Me alegro un montón de que hayan puesto un negro ahora en la casa blanca. Me alegro muchísimo, en serio. Eso demostrará al mundo que un negro es igual de capaz que un blanco. Igual de capaz de venderse, igual de capaz de fingir interés por los problemas del mundo, igual de capaz de tratar de perpetuarse en el poder a toda costa (no quiero decir en la presidencia, sino en el poder). Seguramente los negros son más altos, más fuertes y más guapos que los blancos, pero igual de corruptos, igual de ambiciosos, igual de faltos de escrúpulos que los blancos.  Ahora que hay un negro en la casa blanca, un negro de padre africano, en África seguirán matándose entre etnias o entre partidarios de uno u otro tirano mangante. Seguirá habiendo miles de desplazados, campos de miseria, desolación y muerte, millones de personas muriendo de enfermedades irrisorias para un occidental o, peor, simplemente de hambre. ¿Cuánto duró la guerra civil en Somalia o en Sierra Leona? ¿Cuánto duraría en Kuwait? Seguirá habiendo millones de personas abandonadas a su suerte, despojadas de toda posibilidad de salir adelante. Ahora que hay un negro en la casa blanca, seguirán existiendo crisis cíclicas en la economía. Las crisis que provocan los grandes bancos para conseguir que el pueblo sea un poco más pobre y ellos sean mucho más ricos. Las crisis que colocan en el paro y al borde del abismo a millones de personas en todo el globo. Esos ríos revueltos donde siempre sacan tajada los mismos pescadores. Ahora que hay un negro en la casa blanca, los Estados Unidos de Norteamérica seguirán cultivando el arte de invadir países para luego poder controlar sus economías. Seguirá pasando en Oriente próximo y medio o en Sudamérica. Ya verán. Esa habilidad de ayudar a unos a derrocar a otros y así poder convertir a la población en consumidores de masas de sus productos y poder controlar los medios de producción que les interesen. Te ponen y te quitan. Pregunten, por ejemplo, a Sadam cuando se lo encuentren en el infierno. Por fin, ahora que hay un negro en la casa blanca, los propios negros estadounidenses seguirán viviendo en guetos marginales, caldo de cultivo de incultura y delincuencia. Seguirán siendo segregados y discriminados, igual que los chicanos, esos negros del siglo XXI.  Por todo eso, estoy contentísimo de que hayan puesto a un negro en la casa blanca, para que el mundo pueda comprobar que somos todos iguales. Igual de hijos de puta.
Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s