Sentado en el regazo de una estatua de bronce

Sentado en el regazo de una estatua de bronce, dispararé a bocajarro sobre todo aquel que ose pasar, que ose respirar, que ose existir. La sangre que mane llegará al campo y lo abonará, y luego cortaré las flores para borrar todo rastro de mi crimen. Sentado en el regazo de una fría estatua, bajo la lluvia pesada de noviembre, de un noviembre no tan remoto, gritaré todo lo alto que pueda esperando que por mi boca salgan espíritus, buenos o malos, salgan humos, recuerdos, salgan pensamientos, salga mi cerebro podrido. En el tierno regazo de una estatua de bronce me acurrucaré a dormir por los siglos de los siglos, hasta echar raíces y quedar fundidos la estatua y yo, en un todo de carne y metal, de hueso y metal, de piedra y metal.

Porque es jueves y eso es todo, porque tengo todo y es nada, porque voy y vengo y acabo siempre en el mismo sitio, porque estamos todos solos y a veces se nos olvida, porque el tiempo se nos escapa entre los dedos y no hay forma de atraparlo, porque hay tanto, tanto, tanto dolor en el mundo, tanto sufrimiento, que a veces siento que peso un millón de toneladas, porque no recuerdo qué soñé anoche y ,sobre todo, porque esta mañana no me miraste al pasar, me sentaré en el amoroso regazo de una estatua de bronce empuñando mi revólver a disparar a todo el que ose no ser tú.

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